Hoy en día es posible encontrar en los supermercados una amplia variedad de fruta y verdura todo el año. Esto choca con las temporadas naturales en las que estos productos se desarrollan y, en algunos casos, los precios suben por falta de nuevo stock para reponer. Además, el impacto que suponen para el medio ambiente es mucho más amplio de lo que parece. Las frutas de temporada solucionan estos problemas.

Hasta hace bien poco solo era posible consumir caqui en fechas específicas, en enero y a partir de septiembre hasta final de año, pero ahora está presente en casi todo momento. Esto presenta ventajas obvias. ¿A quién no le gusta disfrutar de su fruta favorita en cualquier momento? Sin embargo, lo conveniente es comer fruta de temporada. Las razones son amplias y de gran importancia. ¿Quieres conocerlas? Entonces, no dejes de leer.

Es una apuesta por el cuidado del medio ambiente

comprar frutas de temporada

La fruta de temporada contribuye a garantizar un menor gasto energético. Las frutas que están fuera de temporada necesitan ser almacenadas para que terminen de madurar. Esto es posible gracias a la existencia de cámaras refrigeradas en las que, pese a haber sido separadas del árbol, seguirán madurando sin echarse a perder. Este proceso consume grandes cantidades de energía que dejan su huella en el planeta.

Además, su transporte no solo aumenta dicha huella, sino que encarece el precio. Muchas variedades llegan de países que pueden estar en la otra punta del planeta o que han sido producidas en invernadero. De esta manera, el consumo energético se dispara y la huella de dióxido de carbono aumenta. Asimismo, los ciclos naturales de crecimiento y recolección pueden verse alterados.

Tampoco contendrán conservantes artificiales, pues, la recolección se hará en su momento óptimo y la puesta en venta se realizará de manera casi inmediata, por lo que la frescura de estos productos se mantendrá intacta en todo momento y no se necesitarán de aditivos de ningún tipo.

Resultan más sabrosas

Las frutas de temporada, como no puede ser de otra manera, son recogidas en el momento óptimo de maduración. Las propiedades se encuentran en su máximo esplendor y es cuando mejor se aprovechan todos sus nutrientes. La maduración es totalmente natural, ya que no se recolecta verde y se guarda en cámara a la espera de que madure.

Además, debes saber que estas frutas contienen las vitaminas y minerales necesarios para cada momento del año. La naturaleza es sabia y ha tenido el tiempo suficiente para afinar los ecosistemas al máximo. De esta manera, las frutas del otoño y del invierno son ricas en vitaminas necesarias para que el organismo soporte los rigores de estas estaciones.

La vitamina C es un gran ejemplo. Esta refuerza el sistema inmunológico, algo muy necesario cuando las temperaturas bajan, y está muy presente en las frutas del momento. Naranjas, kiwis o pomelos son algunos ejemplos. En cuanto a la temporada de verano, las temperaturas aumentan y es muy necesario garantizar una buena hidratación. ¿Adivinas qué frutas crecen en este momento? Melones, sandías o calabazas ricas en agua.

Con el consumo de fruta de temporada estarás adquiriendo los nutrientes necesarios, en el momento perfecto. Tu cuerpo te lo agradecerá, el planeta también y estarás contribuyendo a fortalecer el comercio local.

Impulsas y fomentas el comercio local

tienda barrio

Hasta hace poco las tiendas de barrio eran algo normal, pero con el paso de las décadas se han convertido en casi un recuerdo. Carnicerías, panaderías o fruterías apenas se encuentran fuera de los supermercados. Apoyar la fruta de temporada es igual a fomentar el crecimiento y mantenimiento del comercio local. Además, los agricultores de la zona podrán seguir realizando su trabajo e, incluso, algunas variedades de fruta autóctonas no se perderán por falta de interés.

Asimismo, no solo beneficias a estas tiendas, ya que te acabará repercutiendo. Se crearán más negocios y eso implica más puestos de empleo. No solo en tu ciudad o región, sino que este efecto puede repercutir en todo el país. En un momento como el presente, cualquier iniciativa es bien recibida. ¿Por qué no empezar por apoyar la fruta de temporada?

Se pone fin al monocultivo

Grandes áreas del planeta se dedican a un solo cultivo. La principal razón es la búsqueda de una rentabilidad económica. Sin embargo, esta práctica llega a ser negativa para los suelos, los cuales acaban por agotarse más rápidamente. Si se apoya el cultivo de frutas de temporada los campos podrán rotarse y permitir su recuperación.

Esta es una práctica que lleva realizándose desde hace siglos. Una variedad de planta agota los nutrientes y recursos del suelo, pero la siguiente en cultivarse permite que la tierra se recupere. Además, la protección de los frutos autóctonos, como puede ser el caso de las mandarinas de Valencia, se estará garantizando y podrás disfrutar de un verdadero tesoro.

Junto a esto, el ciclo natural de crecimiento y recolección se mantiene en todo momento. La fruta no madurará de manera artificiosa y no se estarán aplicando plaguicidas contra insectos que no atacarían la planta en su período de crecimiento normal.

Fruta de temporada para cuidar el medio ambiente

cajas naranjas

Apostar por estos productos trae consigo amplios beneficios. Estarás contribuyendo a cuidar del medio ambiente, algo que cada día es más urgente. Las frutas cultivadas en invernadero o transportadas desde el exterior poseen una huella de dióxido de carbono superior, la cual es necesaria reducir porque demuestra el impacto ecológico de un producto o una actividad específica.

El comercio local se revitalizará y acabará por beneficiar al conjunto de la sociedad. Además, se crearán puestos de trabajo y las variedades autóctonas de fruta no se perderán por no cultivarse. Este apoyo es más necesario hoy que nunca.

Por último, las frutas de temporada contienen vitaminas, minerales y nutrientes muy necesarios para la época del año en la que crecen. En invierno un buen suministro de vitamina C, la cual ofrecen las naranjas, se hace muy necesario, y durante el verano nada mejor que un melón para soportar el calor.

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