Los franceses siempre se han atribuido la receta del pato a la naranja como uno de los platos tradicionales de su gastronomía, pero, aunque eso tiene algo de cierto, no lo es totalmente. Fue la toscana Caterina de Medici quien la introdujo en aquel país cuando se casó con el rey Enrico II de Francia.

La noble toscana tuvo un papel destacado en el refinamiento y los modales galos a la hora de sentarse a la mesa. Antes de que ella llegara, la corte del rey era poco menos que una bacanal: carne a toneladas encima de la mesa, no había cubiertos ni servilletas, el vino de cualquier clase se servía en gruesas copas de oro y la gente comía dividida por sexos. Con Caterina todo esto se acabó: introdujo los cubiertos, las servilletas y ricas recetas como el magret de pato, en la que, por primera vez, se mezclaba comida grasienta (el pato) con otra más liviana (la naranja).

Beneficios del magret de pato

Pato a la naranja

El magret de pato es un plato delicioso y con propiedades nutritivas interesantes, ya que nos aporta una gran cantidad de proteínas, minerales y vitaminas. Es curioso que, aunque sea un ave, su carne no se considera magra y es bastante diferente a la del resto de su género.

La grasa que tiene el pato, que es lo que da ese sabor peculiar a sus recetas, proviene principalmente de la piel, así que, si se la quitamos, aquel pierde la mayoría de las grasas saturadas. Es decir, que perdemos sabor pero podemos hacer recetas más ligeras y perfectas para dietas de adelgazamiento.

El resto de la carne es pura proteína junto con otras sustancias. Por ejemplo, el pato es rico en vitaminas del grupo B, como la B12 y la B5, cuyos principales beneficios pasan por ayudarnos a combatir las migrañas y los efectos asociados al estrés y reducir el colesterol.

En cuanto a los minerales, destacan el fósforo, el zinc y el hierro, que refuerzan el sistema inmunitario. Y cuando hacemos pato a la naranja aportamos todos los beneficios de esta fruta a la receta, sobre todo si lo cocinamos con naranjas de Valencia; y además de que estas dan un extra de vitamina C y fibra a nuestro organismo, contribuimos a fomentar los productos y la economía locales.

Cómo hacer #patoalanaranja paso a paso Clic para tuitear

Cómo hacer esta rica receta francesa

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En primer lugar, cuando compres el pato es preferible que le pidas al carnicero que te lo limpie bien en vez de hacerlo tú.

Pon una cazuela al fuego con un trozo de mantequilla (o un chorro de aceite de oliva) y cuando se derrita sube un poco el fuego y añade el pato. La idea es que se dore la piel, no que se haga por dentro, por lo que le darás varias vueltas para que se tuesten por todos lados.

Añade un vasito de Cointreau y deja que se evapore el alcohol durante un par de minutos. A continuación, echa a la mezcla una naranja exprimida, una cucharada de vinagre y un vaso de caldo de ave. Cuando todo empiece a hervir, baja el fuego y déjalo que se cocine durante veinte minutos o hasta que veas que el pato está ya tierno.

Saca el pato del cazo y mételo en el horno a baja temperatura para conseguir que no se enfríe demasiado y puedas echarlo, bien jugoso, cuando termines la receta. La salsa que ha quedado tiene que hacerse unos minutos más a fuego lento, pero durante este tiempo has de acordarte de darle vueltas de vez en cuando con una cuchara de madera para que no se pegue al fondo.

Después de esto, vierte la salsa en otra cazuela pasándola por un colador, echa sal y pimienta al gusto y añade un chorro de Cointreau. A continuación, echa un poco en un bol y mézclala con dos cucharaditas de harina de maíz. Para que no te salgan grumos, vierte la harina poco a poco y no dejes de remover para que se vaya disolviendo a medida que cae.

La grasa saturada del #pato solo está en su piel Clic para tuitear

Vuelve a mezclarlo todo en el cazo (excepto el pato) y ponlo de nuevo en el fuego. La idea es que la salsa se haga un poco más espesa, por lo que tendrás que seguir removiendo con una cuchara de madera hasta que esto ocurra.

A continuación, a preparar las naranjas. Para esta receta hemos pensado en cinco, una de las cuales la has exprimido ya, por lo que el resto serán peladas y separadas en gajos. La mitad de los gajos échalos enteros al cazo y deja que se calienten junto al resto de la salsa; asegúrate de apagar el fuego antes. Realmente, lo que intentamos con los gajos es que liberen su sabor a la salsa, pero no hay que dejarlos; una vez que pasen unos minutos los retirarás y verterás la salsa sobre el pato que tenías reservado.

Utiliza los gajos para decorar el plato. Es importante resaltar que el pato a la naranja ha de comerse caliente y, si puede ser, recién hecho, ya que su sabor puede verse alterado de no hacerlo así.

Pato con gajos de naranja

Puedes completar la receta con un buen maridaje de vino. La norma general que impera en el mundo gastronómico es que los vinos deben tener siempre un sabor más suave que el plato al que acompañan. En el caso del pato, tendremos en consideración no solo su carne, sino también la salsa. La naranja le da un toque dulce al plato, lo que combinado con el sabor intenso de la carne hace que un vino joven vaya de maravilla con esta receta. Por ejemplo, puedes probar un Rioja, un Zinfadel o un Feluire, todos tintos, aunque tampoco es mala idea combinarlo con un espumoso.

Los vinos jóvenes maridan bien con el #patoalanaranja Clic para tuitear

En definitiva, el pato a la naranja ha llegado a todas las cocinas del mundo, exportado desde Francia pero con orígenes toscanos. Es muy fácil de preparar en casa y la unión de las proteínas del pato con las vitaminas de la naranja hace de él un plato muy completo y saludable.

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